
Es la titular de esta web Angeles Ruibal, hermana de Pepe Ruibal, por quien siente, más allá del tiempo y el espacio, un profundo cariño. Lo recuerda una y otra vez y me ha pedido que esboce la vida y obra de uno de los artistas de la familia, el mayor de todos. Nació en San Andrés de Xeve, en el Concello de Pontevedra, junto al río Lérez un 27 de Octubre de 1925. Tras andar mucho por el mundo, hizo mutis por el foro en Buendía, Cuenca, el 16 de Febrero de 1999. Cuatro pinceledas sobre su teatro.

Hoy me escapé mentalmente a Buenos Aires buscando su luz y recordé aquel cielo azul intenso que tantas veces admiré. Aparecieron en mi mente mis nuevas amistades. De repente sentí la necesidad de escuchar sus voces y la primera que sonó en mi cuarto fue mi querida
En esta foto de
Hace unos meses, aún en 2020, recibí la invitación desde Madrid de
La pontevedresa Ángeles Ruibal, nacida en San Andrés de Xeve (1940), Pontevedra, España, inició veinteañera su carrera como cantante a la que sumó desde entonces la musicalización de obras de grandes poetas de España, América, el Mundo. En etapas siguientes, ya en Buenos Aires, demostró ser una gran formadora de cantantes y reparadoras de gargantas de actores, políticos, etc. Vamos a reflejar cinco momentos, donde algunos de los galardones que le fueron concedidos, son la base, más el recuerdo de alguna actuación, en representación de millares de ellas que la ha llevado por toda España, Francia, Portugal, Argentina y Uruguay. Los exponemos en orden cronológico. Pinchando en el enlace tienen acceso a su realizaciones hasta Diciembre 2021
Hoy supe que mi profesor, el guitarrista Jorge Fresno, nos dejó el 28 de diciembre de 2015. Se fue sin su guitarra… esa que tantas veces le vi tocar, acompañando a mi maestra
No es nada fácil hablar de la obra de un autor y menos si se trata de tu propia hija, pero me vais a perdonar, porque en realidad, estoy muy orgullosa de mi escritora y lo tengo que decir. Cuando me regaló este libro, lo leí de un tirón. No encontraba el momento de parar. Era como si se tratara de mi propio extravío y no podía detenerme. Luego lo repasé dos veces más; en cada una de las lecturas me encontré con nuevas rutas y cada vez estaba más apasionada. Y sí, me sentí muy bien recorriendo los caminos de mi hija poeta,