
La casa de mi abuela materna, Aurora Iglesias Rey, donde crecí, ya no se ve desde la carretera, está tapada con hiedras y arbustos gigantes. Una pequeña selva la cubre. Algo parecido al castillo de La bella durmiente, pero en este caso ni los fantasmas existen allí. Los matorrales impiden el paso a su interior. Ni el Príncipe del cuento se atrevería a meterse en ella. A los 19 años salí de allí junto a mi madre Yoya y mi hija Graciela, su padre estaba trabajando en Francia. Fuimos a vivir a Vigo con mis hermanos Fernando y José Ruibal. Vivíamos cerca de Mercedes Ruibal, una de las hermanas pintoras. La de San Andrés de Xeve era una casa enorme en la que a través de sus ventanas se veía un paisaje único. Por las noches, las luces del lejano puerto de Marín y su Alameda me acercaban al mar. Yo solía cantar desde esas ventanas hacia el valle. Al otro lado del río Lérez, oculto por la vegetación, está el pueblo de Mourente al pie de verdes montañas.
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Ángeles Ruibal – Las obras perduran sobre sus autores. Muchas artistas lo son buscando esa trascendencia, el seguir presentes en la memoria de sus sociedades o el mundo. Tal vez sin planteárselo, eso ocurre con la producción teatral de mi hermano, Pepe en la familia y entre amigos, José Ruibal, tal como ha firmado cuando ha escrito en tres décadas y desde distintos lugares del mundo. Vez pasada participé en una tertulia con alumnos de la Universidad Veracruzana, Campus de Xalapa, Méjico –
Angeles Ruibal «Georgina Hassan, alumna y desde hace años, amiga»
A principios de los `60, llegué a Madrid. Quería estudiar canto y el primer profesor que tuve fue el Maestro Isidro Maiztegui, gran amigo de mi hermano Pepe Ruibal desde años atrás, cuando se conocieron en Argentina. Nos caímos muy bien desde el primer momento. A él le entusiasmaba mi inquietud por saberlo todo y a mí su forma suave de hablar y su dulce rostro.
Angeles Ruibal «Comienzo recordando a don Manuel Fraga que me ha honrado con su amistad. Este famoso político gallego que siempre me enviaba sus cartas al presentar discos o realizar actuaciones por la tierra y me ha llamado alguna Navidad para saludar las fiestas, que me valoraba sabiendo que no lo votaba, solía culminar los encuentros con amigos o correligionarios con una queimada… pongámonos a hacerla!»
Los organizadores del Homenaje del Día del Tango, tardecita del 11 de diciembre 2012, Salón de los Pasos Perdidos del 
