Angeles Ruibal «Georgina Hassan, alumna y desde hace años, amiga»
El cariño surgió de inmediato entre nosotras y nuestros encuentros eran maravillosos. Un día me hiciste reír mucho, porque te negabas a tocar. Me dijiste muy seria; «Hoy no me gustas, no estás vestida de Ángeles«. Ese día no tenía mi túnica puesta, estaba vestida de persona normal…
Angeles Ruibal – «A mí me apetece mucho recordar a los amigos y compañeros, y en el caso de Marcos Mundstock y los demás integrantes de
En 2013 llegó a mis manos un libro muy interesante, «Atahualpa Yupanqui, Asuntos del Alma«, escrito por
Era el jueves 15 de noviembre 2012. Las 22 horas de Argentina. En España me daba por cantar «Despunta la madrugada, Pontevedra rompe el sueño… y allá se va Juan Porteño, silbando un tango tristón». Aunque de tristezas, nada, que fue un encuentro con viejos amigos en un estudio muy querido. LRA5, en la Peatonal Córdoba de la Cuna Nacional de la Bandera.
Este tema integra el CD
Angeles Ruibal – El jueves 29 de noviembre 2012 me ha entrevistado
Enorme fue el placer que tuve al musicalizar este poema del maestro Atahualpa Yupanqui. Cuando comencé a cantar a Don Ata, a finales de los años `60 en Madrid, ni siquiera soñaba con esta posibilidad. En 2010 su hijo, Roberto Chavero me hizo llegar este poema para que viera si le encontraba la melodía. Di con ella y forma parte de mi CD
Angeles Ruibal – En 1963 me marché de Galicia a estudiar música y canto a Madrid. Al principio me fui a vivir a casa de mi hermano José Ruibal y mi cuñada Consuelo. Ella estaba esperando un bebé y ese acontecimiento me hizo mucha ilusión. Extrañaba tanto a mi querida hija Graciela, que había quedado con su abuela Yoya, que cuando nació Federico, le daba todos los besos del mundo cuando no me veía nadie. Así descargaba mi sentimiento maternal. Al pequeño Fede solía cantarle canciones populares para que durmiera, pero su canción preferida era El Alazán de Atahualpa Yupanqui y Pablo del Cerro (su mujer en realidad) y así lo conseguía. Al año y pocos meses nació su dulce hermanita Ana y se quedaban a mi cuidado los fines de semana, mientras sus padres salían por los madriles y yo feliz. Me encantaba hacer de mamá. Otras veces se quedaban con sus abuelos Consuelo y Luis Vázquez de Parga y yo los extrañaba.