José Ruibal Argibay – Dramaturgo gallego de visión universal

Desarrollando sus facetas artísticas en Buenos Aires, Argentina, estos tres gallegos de la provincia de Pontevedra recordaban la tierra en sus encuentros. En este caso al pie de un emblemático monumento porteño, regalado por la colectividad española. Ellos son los pintores Laxeiro y Mercedes Ruibal, el dramaturgo José Ruibal, ambos hermanos de Angeles Ruibal

Es la titular de esta web Angeles Ruibal, hermana de Pepe Ruibal, por quien siente, más allá del tiempo y el espacio, un profundo cariño.  Lo recuerda una y otra vez y me ha pedido que  esboce la vida y obra de uno de los artistas de la familia, el mayor de todos. Nació en San Andrés de Xeve, en el Concello de Pontevedra, junto al río Lérez un 27 de Octubre de 1925. Tras andar mucho por el mundo, hizo mutis por el foro en Buendía, Cuenca, el 16 de Febrero de 1999. Cuatro pinceledas sobre su teatro.

  • José Ruibal, hermano de Angeles Ruibal, el autor del que hablan fuera

Sí, porque en España se lo ha querido desconocer como método. Sin embargo por mis tierras rioplatenses tuvo mucha cabida. En la época de la secundaria íbamos a ver teatro de Bertold Brecht, Ionesco, Arthur Miller y otros autores de denuncia por la sociedad donde nacimos y la que se avizoraba. Se veía el teatro de José Ruibal, especialmente en Buenos Aires y Montevideo. Lo mismo ocurría en Estados Unidos de América. Allí el New York Times le dedicó en 1971 una página entera al estreno, en inglés, de su obra El Hombre y la Mosca.  Además ha impartido clases magistrales en una cincuentena de universidades. Hasta integró al staff del Actors Studio neoyorquino. Estas son sus obras, muchas de ellas presentes en su libro Teatro sobre teatro de 1975. Este libro me ha permitido adentrarme en la creación peculiar y de visionario que ha tenido este gallego pontevedrés.

En Actors Studio y tras un evento teatral con José Ruibal como protagonista, el célebre escritor y periodista Nornan Mailer y el director de óperas, grandes espectáculos de Broadway y actor Frank Corsaro

La ciencia del birlibirloque (1956) – Los mendigos (1957) – El bacalao (1960) – El asno (1962) – Su majestad la sota (1966) – El hombre y la mosca (1968) – Los mutantes (1968) – El rabo (1968) – Los ojos (1968) – La secretaria (1968) – El padre (1968) – El superagente (1968) – El ascenso (1968) – El mono piadoso (1969) –
El asno electrónico (1969) – La máquina de pedir (1969) – Currículum vitae (1970) – Teatro sobre teatro (1975) – Controles (1976) – El patio de Yocasta (1987) – Helena (1989) – Celestina (1989) – Otra vez los avestruces (1991)

  • El dramaturgo español José Ruibal se explica a si mismo

Lo hace en “La electrónica a escena” que también sirve para mostrar la España que se venía. (Las separaciones de bloques son nuestras) “No se trata de meter a martillazos la tecnología allí donde no ha sido poéticamente llamada por el dramaturgo. Y tampoco es aconsejable sobre ponerla en obras cuyos temas son sapos de otro pozo, aunque se trate de los pozos más profundos del alma. El meter ahí una simple linterna sería sobresaltar a los sapos, que son gentes de andar a oscuras. El sopetón de luz acabaría desvirtuando la congénita oscuridad de las cavernas anímicas, lo que constituiría un acto tan garrafal como ponerle gafas de sol a los murciélagos. Y ahora que nos quedamos totalmente a oscuras, podríamos encender la electrónica de `La máquina de pedir´. Tal vez el primer bulto desvelado fuera la sorpresa de cómo y por qué un dramaturgo español se enzarza en un tema que por antonomasia pertenece a la feligresía de los países industrializados.

  • Barajas

Para despejar la incógnita habría que comenzar preguntándose hacia dónde cae hoy eso que llaman España. Si la tal sigue postrada al sur pineraico o alzada sobre el sur africano. Así, todo en sures. Pero tal vez la vieja cuadrícula geográfica, pese a la berroqueña terquedad que nos insiste, ya no tenga vigencia. La frontera de España ya no está en la frontera, sino en el centro del país: en el aeropuerto de Barajas. Y si hasta en el cielo, donde todo es eterno, hay nuevos caminos, lógico será pensar que en la tierra, donde todo es remolque, algo habrá cambiado. Puestos a volar, de inmediato nos daremos cuenta que estamos atrapados en el mercado de la cuernicabra occidental. En esa amplia área se juntan y rejuntan hoy todos los cables de las más altas tensiones de nuestro tiempo, incluida la bula de nuestro destiempo.

  • Pirineos mentales

Pero, además, tenemos otras rutas, las rutas de la lengua. Y viajar por la geografía de la lengua es la primera necesidad del escritor. Es un viaje que ayuda a librarnos de los Pirineos mentales, que no por menos visibles son menos tropezones. España, sin esa proyección lingüistica, sería un país de rinconera, pese al sol y las bandas de moscas y mosquitos que casi lo nublan durante algunas estaciones del siglo político. La ruta de la lengua es, sin duda, todo un universo, donde, si no se dan todas las venturas, si se dan muchas de las más arriesgadas desventuras del mundo de hoy.

  • Paraíso cibernético

Y así, trajinando por los caminos del cielo y las rutas del habla, nadie debe extrañarse de que si un dramaturgo español da con sus cuernos sobre un bosque de antenas será algo más que por ciervo. Sin dudas aquí no estamos todavía en el hallado paraíso cibernético, pero sí recibimos ya sus desmanes y la visitación de la C.I.A.. Por tales cosas, nadie debe extrañarse, y menos estreñirse, de que un dramaturgo español se ponga a dar cibernética respuesta poética a la agresión electrónica”

  • José Ruibal y su visión de la cibernética, que estaba naciendo

En algunas de sus obras como centro del tema, o colateralmente en otras, su preocupación por lo que sería éste, nuestro mundo informatizado, enredado, tuvo tal sentido de la anticipación, dio de manera tan certera en la diana, que llama a asombro. Cierto es que vivió en EEUU y dando cursos y conferencias de universidad en universidad, que es donde se gestó Internet. Supo avizorar el mundo que se venía y que aceptamos sin casi poner tapujos, cuando nos trae con algunos años de atraso aquel 1984 de George Orwell, corregido para aumentarlo. Ya volveremos con más sobre José Ruibal Argibay, al que vieron nacer en San Andrés de Xeve ya muy avanzado el año 1925. Tendría muchos años después una hermanita, cerrando la saga familia, Angeles Ruibal, la dueña de este punto de encuentro

Eduardo Aldiser
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