
¡Reconozco que tengo una familia especial! Voy a recordar a mi primo, Álvaro Ruibal Carballal que, a pesar de haber tenido el título de arquitecto, fue escritor y periodista. Ejerció esa profesión durante 37 años en el prestigioso diario La Vanguardia de Barcelona. Firmaba su columna «La Calle y el Mundo» con el seudónimo «Ero», nombre sacado de San Ero, el fundador en 1151 del Monasterio de Armenteira, en el Concello de Meis, Pontevedra. De este singular monje gallego se dice que estuvo tres siglos mirando a la Virgen y escuchando el canto de los pájaros ¡Curiosa leyenda!
Recorriendo el camino de mi vida, llegué al tiempo donde me dedicaba a enseñar música a niños y niñas de tres años en adelante y a los que tenían problemas de todo tipo. Los sábados de mañana llegaban felices a mi casa-estudio, en la Calle Aguirre, 171 en Villa Crespo, Buenos Aires, para estudiar flauta dulce, órgano y cantar canciones divertidas. Algunas madres me decían que en la semana les costaba mucho levantar a sus hijos de la cama, pero el sábado, ellos se levantaban solos para venir conmigo. Verónica, que nunca quería ir al colegio, los sábados decía a su mamá que tenía que apurarse para ir a música con Ángeles. Ella padece el síndrome de Down
Angeles Ruibal – «Me llegó por sorpresa una invitación en abril de 2005 del alcalde, don Manuel Rivera, para ir a cantar al «Multiusos» del Concello de Arbo. Era el día de la Fiesta de la Lamprea. Me acompañó el guitarrista argentino
Angeles Ruibal – En 1963 me marché de Galicia a estudiar música y canto a Madrid. Al principio me fui a vivir a casa de mi hermano José Ruibal y mi cuñada Consuelo. Ella estaba esperando un bebé y ese acontecimiento me hizo mucha ilusión. Extrañaba tanto a mi querida hija Graciela, que había quedado con su abuela Yoya, que cuando nació Federico, le daba todos los besos del mundo cuando no me veía nadie. Así descargaba mi sentimiento maternal. Al pequeño Fede solía cantarle canciones populares para que durmiera, pero su canción preferida era El Alazán de Atahualpa Yupanqui y Pablo del Cerro (su mujer en realidad) y así lo conseguía. Al año y pocos meses nació su dulce hermanita Ana y se quedaban a mi cuidado los fines de semana, mientras sus padres salían por los madriles y yo feliz. Me encantaba hacer de mamá. Otras veces se quedaban con sus abuelos Consuelo y Luis Vázquez de Parga y yo los extrañaba.
La cantante pontevedresa
Angeles Ruibal – «Salí el sábado 3 de setiembre 2016 de Cangas hacia Pontevedra cargada de ilusión. Allí me esperaban mi hermana 
