Angeles Ruibal y su profesor José Luis Ochoa de Olza

jose-luis-ochoa-de-olza-562Después de recorrer otros estudios, mi gran amigo, el compositor Isidro Maiztegui, me recomendó estudiar canto con José Luis Ochoa de Olza. Buscaba un profesor que me dejara ser yo misma y no me cambiara mucho mi voz. Mis anteriores maestras me querían hacer soprano lírica –Lola Rodriguez Aragón y Sofía Noêl-, ya que mi registro era de tres octavas antes de empezar a estudiar, pero a mi no me gustaba cantar agudo. Cantar con falsetes no va conmigo y él me comprendió desde el primer momento.

  • Angeles Ruibal “Cuántas cosas me enseño José Luis Ochoa de Olza”

Asistía a su clase dos veces por semana y cada día dominaba más y más mi voz salvaje, acostumbrada a cantar con toda la potencia en mi pueblo. Esos fueron tiempos de mucha soledad para mi. Era una jovencísima viuda y vivía separada de mi hija Graciela. La alegría más grande era cuando mi hermana Mercedes Ruibal me la traía desde Galicia y ella me acompañaba a las clases de canto. Pero cuando se iba Graciela para Vigo era tanta mi tristeza que, antes de dar la clase, José Luis me dejaba llorar mi pena y solo después de desahogarme, comenzaba la enseñanza. Era un ser maravilloso. Sé que me quería mucho y hablaba a todos muy bien de mí. En sus cumpleaños, yo era su única alumna invitada.

  • Angeles Ruibal “Y ahora, a cantar!”

Dos años después de trabajar con él me dijo: “No quiero que vengas más a clase. Ya estas preparada para cantar lo que quieras”. Me sentí abandonada, pero luego comprendí que él quería lo mejor para mí. Así fue como llegué a cantar las canciones de Atahualpa Yupanqui en mi primer recital, ante mil quinientos jóvenes en la Universidad Complutense de Madrid.
Gracias querido profesor! Hago volar una de las golondrinas de Bécquer hasta donde esté

Ángeles Ruibal, Pontevedra, Galicia, España