
Angeles Ruibal – En 2005 me puse en contacto con Gloriana Tejada para pedirle permiso y poner música a un poema de su padre que incluiría en mi CD Ángeles Ruibal – Canciones para sentir y nos sorprendió a las dos el nacimiento de una relación tan cálida. No necesitamos mucho tiempo para saber que éramos amigas de toda la vida. En setiembre 2012 viajé a Buenos Aires y la invité. En el primer abrazo, en la primera mirada, pudimos comprobar que eran ciertos nuestros sentimientos. Me visitó en casa de mi hija Irene en Quilmes con su marido e hija.
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Angeles Ruibal – Los recuerdos se agolpan en mi mente cuando nombro a 
Angeles Ruibal – A través de Internet, se acercan a mí numerosas personas con el apellido Ruibal que hoy forman parte de mi vida. Pero nadie mencionando mi segundo apellido, Argibay. Ricardo Portela Taboada, uruguayo de nacimiento y de padres pontevedreses, me escribió con mucho cariño desde Buenos Aires. Me ha dicho que su padre, Lino Portela Crespo, ha nacido en mi San Andrés de Xeve. La emoción fue doble porque piensa que compartimos sangre de los Argibay. Ya una tatarabuela suya llevaba ese apellido. Me habló de nuestra procedencia vasca y que tenía los escudos heráldicos de nuestro supuesto linaje ¡¡Vete tu a saber…!!!
Llega 1977 y en las casas de discos de españolas aparece una novedad, Está despuntando el alba – Homenaje a Miguel Hernández. Fue muy solicitado por españoles de todas las edades que encuentraron en esta producción de Ariola Eurodisc, para su sello Pauta. La producción fue del poeta jerezano José Manuel Caballero Bonald. Teníamos el aire fresco musical de la España que ese año refrendaría en las urnas el retorno a la democracia. Fue un éxito de campanillas y, aún pasados los años, Vientos del pueblo me llevan, Andaluces de Jaén o El niño yuntero, seguían programándose en las emisoras de radio. Se encaramaron entonces en las primeras posiciones de Los 40 Principales de la Cadena Ser. 
Me viene a la memoria cuando anunciaron un recital, comienzos de 1968, de Atahualpa Yupanqui. Plena Gran Vía de Madrid, Palacio de la Música, muy cerca de Plaza del Callao. ¡No me lo quise perder! Sólo unas semanas antes, en noviembre de 1967, lo había cantado por primera vez en público, en un homenaje que se le tributó en la
Angeles Ruibal – «Especialmente en Buenos Aires y durante muchos años, cuando vivía en la calle Aguirre de Villa Crespo, di clases a muchísimas personas. No solo cantantes, también actores, empresarios, profesores. Eran personas que tenían que mejorar su forma de hablar. Tiempo atrás una muchachita española, Natalia, nos visitó. Percibí que tenía muchos problemas con la voz. Como es animadora en un gran camping de Tarragona, actuando incluso en el escenario, quedé en darle una clase a distancia. La comparto con todos los lectores