Angeles Ruibal y María Cristina Salinas Urquiza. Lorca

angelesruibal-lorca-s562En nombre de la Asociación de Amigos de la Avenida de Mayo, me había invitado su presidenta, María Cristina Salinas Urquiza para que cantara la Nana del Caballo Grande de Federico García Lorca en el acto del 23 de octubre 2012, con el que el Hotel Castelar de Buenos Aires ha presentado al mundo la Habitación 704 de ese emblemático lugar de la Avenida de Mayo, que en 1933 ocupó el inolvidable poeta español durante su estancia en Argentina. Desde ahora, ambientada tal como entonces estaba, pasa a ser un recoleto museo lorquiano.

  • Angeles Ruibal y el encuentro con María Cristina Salinas Urquiza

En una noche de muchas emociones, inesperada, porque fue el canto de Yupanqui quien me trajo a su país, María Cristina me entregó un poema suyo que guardaré con especial cariño. A ella y todos mis amigos en Argentina y el mundo, les regalo esta Nana del caballo grande del disco grabado con Sergio Aschero, Lorca – Los Juglares

  • Poema a Lorca inspirado en Buenos Aires

Sobre Federico García Lorca, escribe mucha gente, pero con la pasión que lo hace María Cristina Dionisia Salinas Urquiza no lo consigue cualquiera. Ella pone el alma al servicio de la poesía para recordar aquella trágica muerte. Recorre la historia y nos sitúa en el lugar preciso. Con dolor y con amor, porque hay que amar mucho a Lorca para sentirlo de esta manera. Qué versos tan salidos de muy adentro…

  • La muerte de Federico

Primer premio – Medalla de Oro – Club de Leones de Buenos Aires
Poema de Mª Cristina Salinas Urquiza
Música de Angeles Ruibal
Arreglo musical de Cuchús Pimentel

Al barranco de Víznar
con la cerviz inclinada
va el águila de Granada
lento su vuelo a entregar

Fue a la hora inesperada
en que toda Andalucía
sin un porque se dormía
sobre la campiña helada

Se hizo noche el mediodía
al pie de Sierra Nevada
y el Ángelus entonaba
la plegaria dolorida

Don Federico García
clavó sus ojos al viento
y su gitano lamento
tras un clavel se perdía

Don Federico García
resignado y macilento
le dio su consentimiento
y enmudeció la poesía

Quién Federico García
te condenó a tal tormento,
los hombres por el talento
de tu morena hidalguía

Quién Federico García
te ensombreció el sentimiento
los hombres que al pensamiento
llamaban apostasía

Cayó el telón de la tarde
y el mundo se estremecía
porque algo en él se partía
como un leño cuando arde

Cayó el telón de la tarde
y al dar el reloj las cinco
muerto cayó Federico
en silencio y sin alarde

Frente al enlutado espejo
la tierra languidecía,
el sol de moro vestía
con doloroso lamento

En cuevas de Sacromonte
lloraban en la guitarra
los tientos las bulerías
las peteneras cantaban

Ya estaba abierta la herida
como un perfecto abanico
mataron a Federico
y era España quien moría

Mataron a Federico
España quedó vacía


Gracias querida amiga, por acercarnos a Federico con tanta profundidad
Ángeles Ruibal, Pontevedra, Galicia, España